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Lo que el tarot sabe de tu salud


Lola es aprensiva.

Lola padece por su hija mayor y por su madre.

Aquella noche todo dormía en casa de Lola, hasta el reloj del DVD.

Había desconectado el aparato porque no soportaba aquellos números luminosos.

El dolor de Lola pedía oscuridad.

Le alcanzaba la escasa luz que se filtraba  por las ventanas para no tropezar con los muebles.

El tiempo había refrescado y le dio un escalofrío.

Con la bata sobre los hombros, se sentó en un extremo del sofá.

Se tapó los ojos con las manos, como protegiéndose de la poca luz que alumbraba el salón.

Y entonces vio a su madre.

Le peinaba las trenzas.

Lola veía a una mujer joven (su madre) peinando los cabellos oscuros de una niña.

La mujer terminó el peinado y roció con colonia la cabecita de una Lola de 6 años.

Lola abrió los ojos y se fue al botiquín.

Se tomó un Nolotil, sentía que la cabeza estaba a punto de estallarle.

Y el reloj marcó las 7 y la claridad se apoderó de las sombras.

Y Estefanía asomó la cabeza.

Mamá: Me he engordado un kilo trescientos.

Pero si estás preciosa ¿Por qué te pesas a cada momento?

Sí, claro, porque tú eres mi madre y todo te parece fantástico.

Se agarró a su madre y le dio un montón de besos estrepitosos.

Estefanía, no me achuches que me duele la cabeza.

Estefanía encogió la naricilla y se puso más chata que nunca.

Lola comenzó el trajín diario preparando los bocadillos para todos, el café para todos y la vigilancia para todos.

A mediodía sólo su marido comía en casa, su hija menor comía en la escuela y Estefanía en la oficina.

Ya habían dado las 3, y Lola almorzaba con Antonio, como cada día.

Antonio, mi madre no se entiende con Marisa.

Bueno, mujer, tú déjalas, que ellas se arreglen.

Pero es que no se van a arreglar nunca y mi hermano no interviene.

Bueno, pues dile que se venga para aquí.

¿Para aquí? ¿No sabes que tiene que cuidar a mis sobrinos que son pequeños?

Pues entonces que no le haga caso.

Pero si es que Marisa es de una manera que trata a mi madre como si fuera un cero a la izquierda.

Ya sabemos cómo es. Déjalo ya, porque no tiene solución.

Pues a mi madre le va a dar una depresión.

Pues que se venga para aquí, y ellos que se apañen con los niños.

No entiendes nada ¿Eh?

Si tú lo dices.

¿Sabes que Estefanía a vuelto a las andadas con lo de la comida?

Pues llévala al médico.

Y Lola se sentía incomprendida.

Y Lola dejó de comunicarse con Antonio.

Ya no le hablaba de sus inquietudes.

¿Y sabes lo que pasó?

Pues que Estefanía volvió a los platos de espaguetis con tomate.

Y la madre de Lola siguió cuidando de sus nietos y peleando con su nuera por el control del hogar.

Pero a Lola se le agudizaron las jaquecas.

Y Lola pensó que la salud es caprichosa.

Y me llamó.

Y el tarot le dijo que su madre se sentía últil entregándose a la labor de cuidar de sus nietos.

Y añadió que Estefanía es una adolescente bàsicamente sana que no pondrà en peligro su salud porque un día coma un poquito menos.

Y Lola se negaba a creer estas predicciones.

Pero atisbó una salida de aquel túnel de pensamientos negros.

Y Lola aceptó que no podemos gobernar la vida de nuestros seres queridos cuando ya son adultos.

Y volvió a hablar con Antonio.

Y el sentimiento de soledad fue remitiendo.

Lola se siente mejor, el Nolotil la espera desde hace meses. Lola no ha vuelto a recurrir a él.

Yo sé que Lola necesita la ayuda de un médico, lo vi en el tarot.

Y se lo dije.

Y las pruebas demostraron que anda un poco alta de tensión.

Y el médico la puso a régimen.

Sol, me decía: Mira que estar alta de presión y no darme cuenta.

Pero ¿Cómo vas a darte cuenta si eso no avisa?

Sí, pero tenía los dolores de cabeza y no le daba importancia.

Ahora no pienses en eso, Lola. Piensa en el favor que te han hecho las cartas advirtiendote.

Sí,  claro.

Y Lola ha mejorado.

 

Yo sé que las preocupaciones pueden hacer mella en tu salud

Yo sé que la salud es un bien precioso que no podemos descuidar, hay que vigilarlo y mimarlo cada día.

Yo sé que la salud de nuestra imaginación suele ser precaria.

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Créeme, en eso puedo ayudarte.

Te conduciré por el camino de tu seguridad, tu tranquilidad y tus ilusiones.

Permiteme colaborar contigo, ayudándote.

Con mis mejores deseos,

Saludos,

 
    felicidad  
 
  Esta es una historia de ficción.
Mi profesión me obliga a guardar los secretos de los consultantes
 
 
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